Conocimiento

Complejidad del Universo, complejidad social, complejidad de domingo

                                                                                                                                                                                                                         

 

“I believe that originality lies largely with the creative interpretation

and recombination of already existing frameworks, concepts, investigations, and the like”.

Arturo Escobar

 
 

Creo que uno de los mejores usos que le podemos dar a “internet” es el de una metáfora de nuestra propio mundo, ese universo con múltiples orígenes, culturas, pensamientos, ideas, interpretaciones, hechos, niveles de percepción, dimensiones, o como aprendimos cuando niños, esa torre de Babel  que es nuestra realidad.

Nada más intentar conceptualizar la más simple de las ideas hoy en día con éxito, se ha convertido en un proceso complejo: el exceso de información, la multiplicidad de fuentes, las interpretaciones, los matices sociopolíticos, los efectos económicos, y todas las aristas que puedan surgir de un proceso simple de pensamiento nos enfrentan al hecho de que es preciso desarrollar explicaciones y formas de pensamiento novedosas que ayuden a encontrar caminos  alternos y no necesariamente únicos.

Internet ha mostrado fehacientemente que todas las cosas están conectadas, que somos una sociedad profundamente relacional  y que la segmentación de los saberes tienden en la mayoría de los casos a provocar visiones erradas y limitadas del mundo.

Así las cosas, la visión reduccionista del positivismo, que pretendía buscar leyes infranqueables en el espacio social ha quedado como un paso necesario del hombre en su camino de comprensión del mundo, pero no es ya un abordaje fértil. No es posible separar el sujeto cognoscente de la realidad y esta asunción nos enfrenta de vuelta a la idea de la complejidad.

La evolución epistemológica de las ciencias sociales trata de comprender esta nueva instancia a través de la teoría de la complejidad que apunta “a una comprensión multidimensional de la realidad, sin pretensiones de llegar a conclusiones definitivas, puesto que la historia de la ciencia ha demostrado que es un saber en constante reacomodo. Es precisamente esa visión multidimensional la que conduce a la ciencia a dejar de lado el parcelamiento del conocimiento en disciplinas, que ha llevado cada vez más a una especialización de los estudios”[1].

 No es mi objetivo aquí desarrollar teóricamente esta propuesta, si no hacer saber de su existencia a la audiencia e invitar a su abordaje desde cualquier disciplina, ciencia, idea, proyecto, sueño, y empezar a convertir a  las teorías en una herramienta más democrática, mas “al alcance” y menos reservada a los académicos tradicionales cuyo conocimiento es solo compartido y comprendido entre élites intelectuales con niveles de comunicación compleja que escapan del saber común.

La complejidad no es más que “el sentido común” de todo cuanto ha sido creado e indica que debemos abordar cualquier estudio contemplando la sociedad, el Estado, las estructuras sociales, la urbanidad, las instituciones, el lenguaje, la tecnología, la economía lo que invita la multidisciplinariedad, a complementar visiones divergentes, e involucrar enfoques cualitativos y cuantitativos.

Esta mirada multiparadigmática es válida para todos sin excepción, para el investigador especializado, para el economista preocupado por predicciones, para el gerente de una empresa que necesita comprender su entorno, para quien prepara una receta de cocina, para las mentes creativas que redescubren a diario la forma de combinar los elementos, para el periodista que debe aprender a diferenciar percepciones de realidades, para el opinador de café de barrio, para los movimientos sociales y la extensión infinita de sus redes, en fin para todos aquellos que buscan por qués y explicaciones  constantemente, para todos aquellos que están y se sienten vivos y parte de algo.

En una entrevista sobre el objetivo de la Educación en la era de la tecnología, realizada al conocido lingüista Noam Chomsky este afirmó, que a pesar de las profundas transformaciones que ha implicado la revolución informática, si no se posee un marco referencial que permita determinar que es significativo y que no, la información que está disponible en la web pierde todo valor . (Y que alguien sostenga lo contrario, si no se ha creído psiquiatra, abogado, médico o experto en algo a partir de una búsqueda en Google)

Aunque la información esté disponible, es preciso elaborar caminos metodológicos apropiados. Internet sigue siendo un instrumento y necesita de la construcción de una estructura mental lógica, integral e inclusive dispuesta a cuestionarse a sí misma.  Y si esto es así entonces  ¿a partir de qué elementos podemos ser originales? o como se dice en la jerga tecnológica ¿ser innovadores? o dicho tradicionalmente ¿aportar al progreso del conocimiento?

Esta pregunta la responderé con la cita de Arturo Escobar con la que inicio estas líneas, y donde define a la originalidad como la interpretación creativa y recombinaciones de marcos teóricos, conceptos, investigaciones, etc.. ya existentes.

Innovación, producción de contenidos en múltiples direcciones, creación colectiva, educación constructivista, replanteamiento de estructuras y modos de producción, design thinking, co-creation,  herramientas 2.0, todo ese nuevo lenguaje que ingresa a nuestra menta cada día debe contar con una guía metodológica que nos permita procesarlo e integrarlo como un todo, y mi propuesta es que lo intentemos con la teoría de la complejidad, que no es otra cosa sino el reconocimiento del hombre de que no hay certezas acerca de nada y que a partir de esta ausencia es que debemos comprender.

Una idea básica aplicable a toda creación humana a partir de la era tecnológica es que “todo es susceptible de ser perfeccionado”. La tecnología retoma cualquier invento y lo transforma, pero para eso necesita de la creatividad humana, es decir, hoy es posible concentrarse por completo en la idea innovadora, sin preocuparse por la ejecución de la misma, porque la tecnología lo hace por nosotros mediante un software, una aplicación, una red social o un mapa mental.

Y si todo es susceptible de ser perfeccionado, supongo que la fe en la humanidad como sociedad también lo es, e inclusive este domingo que se ha vuelto más complejo de lo que hubiera querido.


[1] Paredes Gustavo, “Criticas epistemológicas y metodológicas a la concepción positivista en las ciencias sociales”, en ACADEMIA- Vol VI (12) 24 -42, Julio – diciembre 2007.

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*El derecho a no leer

* La visualización como herramienta de comprensión de la complejidad

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