El derecho a “no leer”

Imagen133“For  we are more than simple shelters for our inner libraries;

 we are the sum of these accumulated books.

Little by little, these books have made us who we are,

and they cannot be separated from us without causing us suffering”

Pierre Bayard

 

El fin de semana, leí un artículo del que es quizás mi blog favorito, comentando el último libro de Pierre Bayard, profesor de literatura de la Universidad de París, que invita a leerlo por la insurrección de sus observaciones.

Bayard opina que “ser cultivado” es una cuestión de “orientación” y no del número de libros que uno coleccione en su haber mental, una interesante idea que propone que el valor no está en el conocimiento per se,  si no en la capacidad de encontrar en los libros las intuiciones que uno persigue y  relacionarlas con otras ideas, emociones y conceptos.

Sin embargo en nuestros días “ser cultivado” se entiende diferente, se identifica más con un acepción lineal y absolutista, un sistema represivo y plagado de hipocresía respecto a lo que hemos efectivamente leído y cuyas falsedades se multiplican de acuerdo al nivel de importancia que se le conceda al libro en cuestión (un ejemplo de cómo desarrollamos nuestros puntos de vista a través de las impresiones de otros y no de acuerdo a nuestro criterio personal).

La propuesta de Bayard es un llamado a la honestidad y al vínculo con lo emocional, abarcando planos distintos al intelectual  bajo la  noción de que los libros no son elementos aislados si no parte de un sistema personal de comprensión. De este modo es válido “no leer” ciertos libros, ya que este acto constituye el ejercicio de la “curación” personal, un criterio de selección auténtico que expresa su posición (la del libro rechazado) en nuestro sistema.

El desarrollo de esta idea, le da título al libro que se reseña “How to talk about books you haven’t read” (cómo hablar de libros que no has leído), pregunta que se responde cuándo –en el momento en que se da una discusión acerca de un libro desconocido- se sienta una posición respecto al contexto y a las relaciones entre los textos y sujetos en el sentido que sugiere el libro, participando del debate sin dificultades.

Bayard revoluciona y provoca, al invitar a justipreciar más este tipo de asociaciones que a los libros mismos, despojándolos de su sentido literal y presentándolos como un elemento móvil y flexible moldeado por la experiencia personal. Su teoría sin embargo no pretende convertirse en una justificación para descartar libros, si no una exaltación de los libros más amados y una invitación a leer e interpretar el mundo personal a través de ellos.

Rescaté las ideas principales de esta nota porque creo que en la medida en que hagamos más auténtica nuestra experiencia literaria, aprenderemos a narrar nuestra historia, o dicho de otro modo, a borrarnos y a reescribirnos.

Para los que quieren profundizar en este tema les dejo un video (en inglés) de una charla con Pierre Bayard y Umberto Eco en New York.

 

En la próxima entrada haré una aplicación práctica de estas ideas con ocasión de la lectura de “El arte de viajar” de Alain de Botton.

 

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